La revolución científica y tecnológica nace en las universidades

j arnez02Por: Dr. Ing. Álvaro Arnez Prado

Viceministro de Industrialización, Comercialización, Transporte y Almacenaje de Hidrocarburos.

En la estructura de un Estado se constituyen instituciones con misiones claramente determinadas, siendo las universidades públicas las llamadas a desarrollar el talento humano que enriquece a un país no solo económicamente, sino también de una manera integral a la sociedad. La capacitación de los recursos humanos es vital en el desarrollo de un país. En la actualidad somos testigos del desarrollo de países que no cuentan con recursos naturales sin embargo tienen un elevado Producto Interno Bruto (PIB) que permite a sus habitantes una buena calidad de vida, lo que es determinado por el índice de Felicidad Bruta Nacional (FBN), y lo que en nuestra cosmovisión andina vendría a ser el “Vivir Bien”.

 

Analizando el rol de las universidades en la historia y el acontecer boliviano, es gravitacional en su contribución a la sociedad, y en el mismo sentido, es su aporte en la etapa de industrialización en Bolivia. En la actualidad, las reservas administradas por el Banco Central de Bolivia (BCB) por la venta de nuestros recursos naturales nos permiten comprar conocimiento y tecnología para despegar a gran escala con proyectos impensados en determinado momento, pero que romperán una brecha de temor de que el manejo del “saber cómo” (know how) está solo reservado para países desarrollados, los cuales también pasaron un punto de inflexión en el cual tomaron la decisión de invertir en conocimiento, recalcando que si bien antes la capacitación era vista como un gasto, en realidad es una inversión desde un punto de vista estatal altruista (pensar en el bien común a largo plazo).

Fruto de la Nacionalización de los Hidrocarburos en la actualidad el Estado aporta a las universidades públicas con recursos, entre otros el Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), destinado prioritariamente a ciencia e investigación, desde el año 2009 al 2012 se ha transferido por IDH aproximadamente Bs 2.292 millones. La forma de distribución del IDH en los departamentos se encuentra establecida por el D.S. 29322, define que el 8,62% del total es destinado a las Universidades, por ejemplo la Universidad Gabriel René Moreno de Santa Cruz recibió en la gestión 2012 aproximadamente Bs 148,1 millones por este concepto, donde la mayor parte esta direccionada a la inversión, y los D.S. 1322 y 1323 plantean un uso adicional para estos recursos.

Por lo antes mencionado, el sector de hidrocarburos apoya el trabajo de las universidades a sabiendas de que existe talento dentro de ellas, por lo que para alcanzar un círculo virtuoso, las universidades deberán aportar al sector con ciencia, investigación, conocimiento, tecnología, etc. El IDH deberá constituirse en el principal patrocinio de la producción científica y tecnológica donde la ecuación perfecta es que a mayor producción científica, que cumpla requisitos de pertinencia e impacto, mayor remuneración económica.

Respetando la autonomía universitaria, en el marco de la interacción con la sociedad, se puede ser propositivo: Fortalecer e Invertir en equipos de investigación (humana, infraestructura, instrumental, etc.), becas para estudiantes investigadores e ítems para docentes investigadores, con la finalidad de evitar la fuga de cerebros, ya que es a ese nivel donde se debería tener mayor atención en el destino de los fondos del IDH.

En el caso de la industrialización de hidrocarburos, es útil definir el rol de las universidades debido a que uno de los pilares débiles en el actual proceso es el personal capacitado y con experiencia en petroquímica, siendo el mejor escenario para este talento humano, que después de capacitarse tenga trabajo seguro.

El actual proceso de industrialización de los hidrocarburos en Bolivia, debe estar acompañado necesariamente por el desarrollo educativo y tecnológico donde las universidades tienen un rol protagónico. En este sentido, debe existir una sinergia interinstitucional entre el Estado y las universidades para optimizar el destino y uso de los recursos del IDH. El proceso de industrialización tiene como objetivo sacar al país de la pobreza con una economía desarrollada autosustentable; y por supuesto, dotar de la calidad de vida a las bolivianas y los bolivianos.

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